Los límites nos los muestran ellos.

Hace un par de semanas el viento voló nuestro árbol de Navidad. Lo hicimos una mañana de sol y viento con unas ramas que salimos a buscar al monte. Esa noche el viento lo destrozó.

Era mi plan volver a hacerlo hoy.

Pero Luca me ha pedido una casa para Cartu y para Caballo, sus dos caballos.

Y con sol y sin prisas, eso hemos hecho. Un establo como el de Cartujano -el caballo de una amiga-.

Hace unos días una mami me pedía que escribiera sobre los límites. Hice un video que publicaré en unos días.

Haciendo el establo me he acordado de la energía masculina y también de los límites.

Las expectativas siempre son altas, aunque una intente suavizarlas constantemente. Inconscientemente creamos la imagen del otro y, claro, le obligamos a que la cumpla. Y no es justo.

Luca, con esa energía hacedora e investigadora, ha estado súper dispuesto a formar parte del equipo arquitectónico en cuanto se lo he sugerido.

Y en esa disposición no entran los idealismos ni las expectativas falsas.

Y es perfecto.

Me he dado cuenta de que los límites puedo empezar a ponérselos en más contextos e ir adelantándole hacia dónde tiene que ir trabajando sus impulsos.

Hemos hecho los agujeros en el suelo para clavar los palos. Hemos pasado y cortado la pita.

¿Idílico? No.

O sí.

Los palos los hemos puesto y los ha quitado varias veces. La pita la ha soltado de tanto bailar con ella. Y al final la ha cortado con las tijeras.

¿Y en el proceso?

Paciencia. Paciencia. Enfado.

Espera, Luca. Es que estoy todo el rato de cuclillas y no estoy cómoda, por eso me enfado. Porque estoy cansada. ¿Me siento mientras lo hacemos?

Vale, mamá.

Claro. Si yo estoy cansada. Con dolor. Con sueño. O pa dentro. No funciona. Nunca me funciona así.

Luca, tenemos que cuidar nuestras cosas. Si no cuidamos lo que tenemos se romperá y no podremos jugar.

Vale, mamá.

No, vale no. Siempre me dices vale pero no sé si me comprendes. Ven, siéntate aquí conmigo.

Tú eres súper listo, Luca. Que te lo noto😉

Jaja.

Mira, las tijeras puedes usarlas siempre que las necesites. Pero si rompes el hilo cuando ya lo hemos puesto entonces se rompe la casa de Cartu. ¿Quieres que se rompa?

No quero.

Entonces vamos a empezar a pensar antes de hacer algunas cosas, vale? Vamos a terminar el establo para que Cartu y Caballo puedan tener una casa hoy. Pero si lo rompes ya no construiremos otro. ¿Te parece bien?

Sí, bien.

Límite puesto. Y energía controlada.

Tantas veces parece que no les pongamos límites, ¿verdad? Cuando el tipo de crianza no está llena de normas rígidas ni de un No tras otro. Y cuando la energía es tan masculina que tampoco aceptaría ni esas norma ni esos Noes, solo nos queda esperar a que estén listos para ir aceptando y comprendiendo los límites. Que siempre vienen solos. Por instinto. Por intuición. No importa la edad. 9 meses, 2 años, 10. Lo más respetuoso que podemos hacer es acompañar su energía y que los límites nos los vayan mostrando ellos.

Vamos, que esto está chupao🤦🏽‍♀️😜

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