Eres maravilloso

Hoy voy a centrarme en eso. En lo maravilloso que eres. De verdad.

Hoy es un día especial para el abuelo y le vamos a acompañar y abrazar.

Hoy voy a centrarme en tus habilidades sociales. Esas que te hacen estar tranquilo con las personas que te rodean. Las que te hacen darle la mano a quien esté dispuesto a darte un paseo.

Hoy voy a centrarme en lo cariñoso que eres. En los abrazos que nos regalas y los besos que nos das desde hace unos días. Besos que das con los labios relajados y como si fueras a besar a un elefante enorme. Besos que acompañas de un ‘mmmm’ que suena a paraíso.

Voy a centrarme en tu independencia y tu autonomía. En cómo coges la cuchara para comer y como bebes con el vaso de cristal el zumo del desayuno.

Voy a centrarme en tu mirada observadora de lo que te rodea. En tu empatía y en la paz y armonía que desprendes.

Voy a centrarme en verte disfrutar comiéndote el plátano de cada mañana y dándote una ducha a mis pies. En cómo me miras sonriendo cuando te cae más agua de la que esperabas. Y en mi sonrisa al ver cuando pones el tapón y decides darte un baño que no estaba planeado.

Voy a centrarme en verte nadar en la piscina y ver cómo te tiras de las escaleras.

Voy a centrarme en tu capacidad de investigar y explorar lo que te rodea. En tu libertad para tocar, para probar, para ensuciarte y para correr.

Voy a centrarme en ver tu conexión con el abuelo. En tus risas con el tío Eli. Voy a disfrutar de tu mirada amorosa a tus primas.

Hoy voy a mirarte cuando corres a las plantas de fresas que tiene el abuelo para ti. Y cómo buscas entre la hojas la fruta roja que tanto te gusta. Voy a seguir sonriendo mientras me señalas y me dices ese ‘ohhh’ tuyo y te lanzas a por ella y te la comes sintiendo un placer infinito.

Hoy voy a centrarme en lo especial que eres. Que lo has sido desde que llegaste a revolverme por dentro. A mover los cimientos porque sé que no estaban bien asentados.

No quiero que entres en la competición absurda por llegar a una meta que no te corresponde. No quiero que cumplas ninguna expectativa de nadie, ni siquiera las mías. Menos aún las mías. Ni que encajes en ningún sistema que no funciona.

No.

No quiero que lo maravilloso que eres deje de verlo porque llega de repente alguien que es incapaz de apreciarlo.

Este mundo que se nos va a la mierda necesita justamente de niños especiales que con su mirada, su risa y su expresión armónicas realicen el cambio que necesitamos.

Eres maravilloso, Luca, y yo tengo tanto por sanar que hay momentos en los que soy incapaz de verlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s