Ser una mamá PAS

¿PAS? Ser PAS es ser una Persona de Alta Sensibilidad. No es ser hipersensible. Ni sensiblona. No es tener un trastorno ni una enfermedad. Es un rasgo de la personalidad. Las PAS tenemos un sistema neurosensorial más desarrollado, por lo que recibimos mucha más información sensorial y emocional que una persona que no lo es.

El rasgo fue descubierto en 1995 por la psicóloga norteamericana Elaine Aron. Y desde entonces se va conociendo cada vez más el rasgo y nos vamos reconociendo en él cada vez más personas. Un 20% que se sepa hasta hoy, somos PAS.

Este exceso de información sensorial hace que nos saturemos tanto física como emocionalmente en situaciones de aparente cotidianidad. Recibimos más y, de forma más intensa, olores, sabores, sonidos e incluso texturas que otras personas.

Las 4 características principales de una Persona con Alta Sensibilidad son:

  1. Procesamos la información recibida de una manera intensa y profunda. Reflexionamos mucho sobre cualquier cosa que ocurre en nuestro entorno o en nuestra sociedad.
  2. Nos podemos saturar y sentirnos sobre estimulados cuando tenemos que procesar a la vez mucha información (sensorial y emocional). Nuestro sistema neuro-sensorial es más fino de lo normal.
  3. Vivimos la vida muy intensamente y con mucha emocionalidad. La felicidad, la tristeza, la alegría, la injusticia…las experimentamos de forma muy intensa y con mucha empatía. Muchísima empatía.
  4. Tenemos una elevada sensibilidad en cuanto a los 5 sentidos y también de cara a sutilezas como cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que tenemos alrededor.

Siempre he sido una persona reservada sin apariencia y muy perceptiva. Muy perceptiva y muy receptiva. Siempre he percibido detalles que otros no perciben, desde niña. A veces no aguanto las multitudes. Los centros comerciales me abruman. Literalmente. Me desconectan de mi misma, me agotan física y emocionalmente, me quitan la energía y puedo acabar sintiéndome hasta mareada. Los ruidos y sonidos fuertes me perturban en todos los sentidos.

El silencio diario es necesario para mi.

También soy muy emocional. Lloro fácilmente cuando estoy feliz, o triste. También estando enfadada o decepcionada. Las injusticias me superan. Tengo que hacerme trabajos internos continuos para no pelear o hablar en voz alta por los que no pueden.

Hace relativamente pocos años que descubrí el término PAS. Fue entonces cuando, al reconocerme en él, comprendí esa gran parte de mi y acepté esa diferencia con el resto. Parte de mi sentimiento de exceso de responsabilidad y de autoexigencia se relajaron. Ya no hacía falta ser perfecta.

Aunque todavía ando por el camino de comprenderlo todo bien y no mezclar con otras interferencias, desde entonces respeto mis necesidades y me doy el silencio y el recogimiento que necesito.

Hay muchas PAS que se dan cuenta que lo son cuando llegan al intenso mundo de la maternidad/paternidad.

La maternidad viene con una revolución física, hormonal, emocional, mental e incluso social. Hay algo que, de repente, cambia. Se remueve todo y se reordena.

La maternidad siendo PAS puede llegar a sobrepasarte en algunos momentos, teniendo la urgente necesidad real de aislarte para recuperar la calma y la energía.

¿Que esto nos pasa a todas las madres? No.

No nos pasa a todas y mucho menos en el mismo nivel de intensidad. Igual que no percibimos determinadas situaciones diarias de la misma manera, tampoco lo hacemos con respecto a la maternidad.

La necesidad de soledad que existía entonces se hace más fuerte e incluso aumenta. Nos puede bajar el nivel de energía tanto ante determinadas situaciones que necesitamos silencio, soledad y desconexión del mundo exterior para volver a conectar.

Las madres PAS necesitamos más tiempo a solas: es una verdadera necesidad.

Las PAS necesitamos tener periódicamente momentos de aislamiento, paz y silencio. Yo le llamo recogimiento. Necesito recogerme del ruido, de la luz, de la actividad. Recogerme y abrazarme. Algo así.

Los niños hacen ruido y gritan. Al jugar. En el baño. Ante sensación de hambre y cansancio. De alegría. Es algo normal e incluso sano en un niño.

Luca tuvo una temporada en la que gritaba mucho. Nunca ha sido un bebé llorón. Ha llorado siempre muy poco. Sigue sin llorar prácticamente nunca. Pero le dio por gritar. Cuando tenía hambre, gritaba. Cuando tenía sueño, gritaba. Cuando estaba pletórico, gritaba. Ahora lo hace a veces y siempre le pido que no lo haga porque no me sientan bien los gritos.

Siempre pensé que gritaba para que yo me trabajara mi dificultad ante el ruido y los gritos. O igual era para que trabajara la relación positiva entre los dos. Reaccioné siempre con mucha paciencia y cariño. Explicándole y pidiéndole que no lo hiciera porque yo no podía soportar los gritos. Y es que no podía. Llegaban a dejarme sin energía. Cada grito de Luca era un robo de mi propia energía. Hasta que me quedaba sin voz. Literal.

La preocupación constante de una madre PAS es latente también. Analizamos mucho y a un nivel muy profundo las cosas que nos suceden y que suceden a nuestro alrededor. La empatía hacia los demás puede ser angustiante si no la trabajamos bien. Situaciones en las que nuestros hijos lloran de pena o dolor, se agobiam o se saturan las podemos vivir con tanta intensidad que acabamos agotadas. También antes felicidad y vitalidad constante.

Otra de las características importantes de una PAS es que siempre estamos pendientes de los demás. De sus necesidades, de su bienestar en cada momento. Por encima de las propias. La maternidad, que ya lleva consigo un sentimiento de protección del bienestar de los hijos, hace que nosotras lleguemos a olvidarnos por completo de nosotras mismas y de nuestras necesidades básicas.

Parece intenso esto de ser PAS. Lo es.

Parece negativo. No lo es. No una vez eres consciente y vez lo maravilloso que es vivirse y vivir el mundo con tanta sensibilidad.

Toda esa empatía y emocionalidad nos ayuda a comprender mejor a nuestros hijos. A conectar con ellos de una manera brutal. Nuestro instinto. Nuestra intuición está tan desarrollada que percibimos rápidamente cómo se sienten. Y esto es un regalo.

Ser madre PAS es agotador a nivel emocional. Pero te conecta con la maternidad más pura, más instintiva, más animal, de una forma brutal.

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