La Tribu

Siempre ha rondado por mi cabeza pero sin forma clara. Cuando me quedé embarazada lo vi. Claramente. Iba a ser madre soltera y mis hormonas ya me pedían una Tribu. Entonces empecé a leer artículos sobre el tema. También vi una entrevista, casualmente, a Carolina del Olmo, autora de un libro que habla sobre el tema (“¿Dónde está mi Tribu?”).

Antes las mujeres criaban juntas. Hasta compartían teta cuando alguna tenía alguna dificultad durante la lactancia. Ahora, en esta sociedad escrupulosa y tan competitiva es muy difícil ver que esto pueda ocurrir.

Pero, ¿y la soledad de la crianza? ¿Quién la cubrirá? Si hay padre, hay una parte que no podrá cubrir. Es una parte muy instintiva. Hormonas de mamífero. La mater loba que cuida a sus cachorros.

Hace poco un amigo me decía que la empatía no puede sentirse cuando dos personas no viven la misma situación. Yo creo que no. Eso es exactamente la empatía: ponerse emocionalmente en el lugar del otro y cuidarle. El problema es la falta de educación emocional que hemos recibido. Nos impide incluso ver al otro. Nos hemos construido un día a día tan repleto de haceres, de obligaciones externas, que nos es dificilísimo cubrir nuestras propias necesidades emocionales. Imposible aún más percibir las de otra persona. La empatía, así, es muy difícil que tenga lugar.

Entonces, si todos corremos cumpliendo agenda, ¿quién podrá hacer Tribu?

Yo he encontrado la mía. De hecho, tengo dos.

Tengo mi Tribu del día a día. Mi familia y otros animales como aquella novela de Gerarld Durrel. Son mi Tribu organizativa, los que me ayudan entre mi agenda y Luca. Los que se quedan a Luca a comer y a merendar. Los que me dan un plato cocinado cuando lo pido😉. Son mi Tribu práctica a la que necesito para poder nadar entre Luca, mi empresa, la casa, las compras y la cocina. Son los que siempre están pase lo que pase.

Y tengo mi Tribu de MADies (término con el que nos autodenominamos: Madres de Alta Demanda). También hay un padre en esta Tribu. Somos un grupo de madres y padre solos. Hemos decidido por Amor ser madres y padre. Cada uno con sus circunstancias. Nos hemos conocido en una página web de crianza respetuosa y nos damos ese apoyo, esa compañía y esa empatía que necesitamos durante la crianza. Compartimos noches en vela, momentos de desahogo, fiebres y mocos. Compartimos experiencia y siempre alguna sale con alguna idea nueva. No hay exigencias de ‘asistencia’ ni obligaciones externas. Cada una está cuando puede. Y todas cuando alguna lo necesita. Es mi Tribu emocional. La empatía la encuentro en ellas y ellas en mi. No compartimos teta porque somos de diferentes lugares de España, pero alguna ha ofrecido su banco de leche para quien lo necesite.

Lo curioso de todo es que esta Tribu tan necesaria, Tribu con la que compartes y exteriorizas, existe en un grupo de Whatsapp.

Y cada una de nosotras añora una en su barrio. Todas deseamos una Tribu de apoyo, de compañía. Y estoy segura, de que todas, si consiguiéramos cerrar la agenda y centrarnos en nuestras propias emociones, crearíamos La Tribu que necesitamos para hacernos la vida más fácil y más amor-osa.

6 comentarios sobre “La Tribu

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