Los olores de la Infancia

Siempre he sido muy sensible a los olores. Algo que en mi día a día veo reflejado en la pura práctica del uso de desodorante sin olor, pocas cremas hidratantes y nunca nunca perfume. El sencillo olor de pintalabios me provoca agonía si lo llevo puesto un rato. Ahora, Luca, convive con ello cuando sus toallitas son sin perfumes, poca crema hidratante y nunca nunca perfume.

Esta sensibilidad me ha ayudado, sin embargo, a mantener ciertos recuerdos muy vivos. Cada uno de nosotros, de hecho, recordamos a personas que han pasado por nuestra vida a través del olor que se ha quedado en nuestra memoria. También situaciones maravillosas quedan guardadas en nuestro cerebro seguramente relacionadas con cierta olor a comida, a libros o a sexo. Otras desagradables que teníamos escondidas despertarán de repente cuando aparezca ese olor que no desearíamos recordar. El olor es el único que va directo al cerebro, casi sin filtros, y nos puede incluso salvar de situaciones de peligro. Un billón de olores puede el cerebro recordar. Un billón.

Las casas de los abuelos están guardadas en nuestra memoria relacionadas con ese olor particular. En la casa de mis abuelos paternos, allá abajo en la Calle ‘El Río’, la olor a humedad de la planta baja me inundaba nada más entrar. Mi abuelo olía a puro y a perfume. Siempre. No puedo olvidar su olor. Ni el de malta de la planta de arriba.

Mi abuelo materno olía a huerta. Su casa olía a cebollas, a patatas y a conejos. La sonrisa de mi abuela olía a caramelos de menta.

Cuando Luca pasa el día en casa de sus abuelos, rodeado de nuestra familia, el olor de cada uno de ellos rebosa de su ropa y su piel. Huele al tabaco del abuelo y al perfume de la abuela. Huele al detergente de la ropa de su tía. Huele a su otra tía.

Al principio me molestaba esa explosión de olores repentinos. Me cuesta gestionarlos. Ahora solo quiero que Luca los vaya absorbiendo. Que su memoria emocional reserve los olores de su familia. Algún día le servirán para recordar. Le servirán para no olvidar. Recordará sus olores. Y seguramente revivirá el amor que recibió de todos.

8 comentarios sobre “Los olores de la Infancia

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