“Disfruta cada segundo”

¿Cuántas veces te lo han dicho? A mi, muchísimas. Casi cada día. En la cafetería, en el súper, en la panadería.

Sí, las madres tenemos la sensibilidad a flor de piel y una capacidad de ver casi más allá que, a lo mejor, otras personas no. Estoy segura de que todas, durante estos primeros meses de vida de nuestros peques, les miramos y sonreímos. Les cantamos, les contamos, sin dejar de mirarles. De verles. De amarles.

A ratos nos dejamos llevar y nos sentimos hasta relajadas. Pero “disfruta cada segundo” conlleva una presión extra que cuesta trabajo diario quitarla de nuestra cabeza.

Casi siempre, otra vez, son otras mujeres madres las que nos lanzan el mensaje.

Y llegas a casa, cargada de compra, con el peque a punto de explotar como cuando entra a hervir la olla exprés, con el tiempo justo para entrar en casa, dejarlo todo en el recibidor -incluso a Luca- y mear. Sí, mear. Mear cuando ya empezaba a caer. Te has mojado. Y Luca explota. Ya. Lo cojo, le preparo y le duermo. Ya. Saco la compra. Hago la comida. Ya. Me cambio las bragas. Me cuesta respirar con tranquilidad. Son las 13.45 y a las 15.00 entro a trabajar. Ya. de repente recuerdo “disfruta cada segundo”. Y yo soy incapaz. No puedo. Imposible. Vive el momento, Vero. Disfrútalo. Sonríe coño. No puedo. Estoy cansada. ¿Seré capaz algún día de disfrutar de mi maternidad? ¿Mis días serán así siempre? ¿Las madres normales disfrutan cada segundo? Yo no puedo.

A esas mujeres se les olvidó decirme también que no voy a poder disfrutar cada segundo aunque quiera. Que los días son agotadores y el sueño nunca llega a recuperarse. Que está bien que hoy no lave la cocina o recoja la ropa tendida. Luca no va a enfermar porque se coma un pelo del gato. Se les olvidó recordar su maternidad. Se les olvidó recordar la dureza de la rutina. La dureza de la exigencia del tenerlo todo ‘bajo control’ porque si no lo está te desmoronas.

No me pidáis que “disfrute cada segundo” porque la presión me hace dudar de mi misma. De mi capacidad. De mi amor por Luca.

No me pidáis que “disfrute cada segundo” porque si te respondo que “no puedo” me da miedo que pienses que no le amo lo suficiente.

No me pidáis que “disfrute cada segundo” porque entonces no me doy permiso para sentirme saturada, cansada, llorona e incluso enfadada.

Recordad vuestros primeros meses de maternidad. El dolor de pezones. El cuerpo que se reestructura por dentro. Las hemorroides. El cansancio. La exigencia de la maternidad. Incluso para amar. Recordad el llanto agotador de vuestros hijos. La falta de sueño, de alimento y de higiene personal. Recordad la soledad. Recordad la necesidad de un abrazo.

Estoy segura de que habéis pasado por lo mismo. El amor que sentimos es el mismo. También el cansancio.

Dejad de decirme que “disfrute cada segundo”. Yo no puedo.

2 comentarios sobre ““Disfruta cada segundo”

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